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Artículo escrito y desarrollado por:
Instituto Psicología-Sexología Mallorca | http://www.psicologiasexologiamallorca.com

Supervisión por: 
Dr.Rubèn Baltà i Arandes | www.RubenBalta.com

En la vida en muchas ocasiones sufrimos pérdidas que debemos afrontar como, por ejemplo, la muerte de un ser querido, una ruptura sentimental o un despido laboral. Sin embargo,  hay pérdidas que son muy significativas como la muerte de un/a hijo/a. 

No obstante, la muerte de un/a hijo/a no siempre se experimenta ni se reconoce de la misma manera, como por ejemplo, un aborto. Es por eso que en este blog hablamos sobre el duelo por aborto, tema que socialmente a veces pasa desapercibido o incluso no se contempla.

¿Qué es el duelo?

El duelo es un proceso natural de adaptación cuando sufrimos una pérdida importante, como por ejemplo la muerte de alguien cercano; existiendo también otros motivos  (ruptura sentimental, mudanzas, emigración…). 

Este proceso puede estar caracterizado por emociones como la tristeza, el sufrimiento y la aflicción, y se expresa a través de nuestras emociones, nuestro comportamiento, nuestro cuerpo y de forma espiritual.

El duelo es un proceso normal y adaptativo; es decir, ante las diversas situaciones de la vida que implican una pérdida significativa, es una respuesta “casi automática” del ser humano. Sin embargo, no todas las personas lo expresan de la misma manera ni lo viven con la misma intensidad.

¿Cuáles son las fases?

Existen fundamentalmente cinco fases que caracterizan el duelo, las cuales no deben darse necesariamente en este orden, sino que pueden variar, repetirse o incluso no estar todas presentes en este proceso:

  1. Negación. Suele darse en un primer momento donde se experimenta el estado de shock con pensamientos como “No me lo puedo creer”, “Esto no puede estar pasando”, “Todo iba bien”; se rechaza la realidad o la noticia de lo ocurrido. La negación puede servir para amortiguar el malestar y poder ir aceptando poco a poco lo sucedido. Su duración es limitada, sin embargo cada persona puede experimentarlo de forma diferente y si se alarga en el tiempo puede ser perjudicial.
  1. Ira. Es la respuesta emocional más habitual ante la situación que no nos gusta y nos genera dolor. Esta ira se puede proyectar hacia diferentes personas, hacia el padre o la madre, hacia los/las médicos/as, hacia uno/a mismo/a, contra Dios, contra el mundo… En el caso del aborto es muy común que la mujer sienta culpabilidad pensando que “podría haberme cuidado más”, “no debería haber hecho…”, etc.  En esta fase es beneficioso que la persona sienta libertad para expresar sus sentimientos y no los reprima. 
  1. Negociación. En esta fase la mujer empieza a hacerse a la idea de lo que ha pasado e intenta amortiguar el dolor de la situación para compensar lo ocurrido con pensamientos como por ejemplo “Al menos no lo he tenido entre mis brazos”, “Si ha pasado esto es por algo”… Incluso, en ocasiones,  pueden valorar los pros y contras de la pérdida.
  1. Tristeza. Aunque es un sentimiento que está presente durante todo el proceso, aquí hablamos de la tristeza más profunda, cuando los padres entienden la gravedad de la situación, que esa gran ilusión que se tenía por la llegada del bebé, las expectativas que se habían depositado, no van a cumplirse; y se sienten peor. Aparecen sentimientos de desesperanza y vacío, así como de irritabilidad; por lo que puede confundirse con un estado depresivo, sin embargo esta respuesta es normal y dura un tiempo limitado. 
  1. Aceptación. En esta fase la persona acepta lo que le ha tocado vivir (lo cual no significa que le parezca bien ni que esté de acuerdo), es decir, hay una reconciliación con la situación y le ayuda a entender que la vida continúa con este acontecimiento formando parte de ella. En este momento, se aprende a convivir con la pérdida y a adaptarse a la nueva situación; incluso puede aparecer la esperanza por un nuevo proyecto de embarazo. El proceso de duelo suele finalizar con esta etapa.

Tipos de aborto

Existen diferentes tipos de abortos no voluntarios por dificultades producidas en el embarazo:

  • Aborto espontáneo a las pocas semanas de gestación con expulsión natural que,  incluso en algunos casos,  puede no ser evidente al parecer un sangrado de menstruación.
  • Aborto espontáneo con intervención poco invasiva, es decir, mediante el uso de medicamentos que ayudan a la expulsión de los restos ovulares.
  • Aborto espontáneo con intervención invasiva, es decir, donde se realiza una intervención quirúrgica como un legrado, o la inducción del parto si las semanas de gestación son avanzadas.

Aunque existen diferentes tipos de abortos no voluntarios, cada mujer vive la pérdida de una forma diferente. Si bien es cierto, el impacto suele ser mucho mayor cuando se tiene plena consciencia del proceso, como por ejemplo esperar unas horas a expulsar el feto por la vagina o la inducción del parto. Para la mujer puede ser traumático, debido a la pérdida física que experimenta, así como los cambios hormonales que vienen producidos por el embarazo; provocando mayor dolor y sintiendo la pérdida  igual que un/a hijo/a nato. En estos casos se recomienda que la mujer acuda en busca de ayuda psicológica para hacer frente a esta pérdida, si lo considera necesario.

Aunque comúnmente se cree que no es así, las mujeres que abortan de forma voluntaria también pueden pasar por un proceso de duelo, ya que existen diferentes motivos por los cuales se lleva a cabo una interrupción voluntaria del embarazo (no querer tener hijos, no tener recursos económicos, tener más hijos y no querer/poder tener más, no ser un momento adecuado, etc). Y aunque ésta sea voluntaria, la sensación de pérdida, el remordimiento y/o la culpabilidad pueden llevar a un proceso de duelo; por tanto, es importante no infravalorar que esto sucede en ocasiones y puede ser igualmente doloroso. 

Dificultades en el duelo por aborto

El proceso de aborto es una pérdida poco reconocida. Socialmente, existe una presión por la rápida recuperación por el hecho de que el bebé no ha llegado a nacer, por tanto, erróneamente no se reconoce como una pérdida real. Nada más lejos de la realidad. El aborto implica igualmente una pérdida ya que existen unas expectativas (cognitivas, emocionales y espirituales) por la llegada de ese bebé, la emoción de un proyecto de vida tan importante como el nacimiento de un/a hijo/a, ampliar la familia y la ilusión que se genera en torno a este acontecimiento. Todas estas expectativas se ven truncadas, produciendo gran frustración y dolor por lo que finalmente no podrá ser; además del escaso apoyo percibido del entorno que suele producirse en estas situaciones. Todo ello, son factores de riesgo para el proceso de duelo.

Además, en la mayoría de ocasiones a la pareja (ya sea hombre o mujer, y en caso de tenerla) no se le tiene apenas en cuenta en este proceso; ya que se da por hecho que es la mujer gestante la que lo pasará mal, suponiendo que esas expectativas truncadas no afectan a su pareja o que la ilusión por ser madre/padre no fuese la misma o incluso mayor. Es por eso que hay que poner atención en la pareja, ya que también puede experimentar un proceso de duelo, incluso en algunas ocasiones con mayor intensidad que la mujer embarazada.

Recomendaciones 

Aquí dejamos algunas recomendaciones que pueden ser útiles para llevarlas a cabo durante el proceso de duelo:

  • Rodéate de tu red de apoyo y busca el confort que te ofrezcan. Elige las personas que te aporten lo que necesitas.
  • Llora todo lo que necesites, para expresar tus emociones y desahogarte.
  • Habla de ello si te apetece y no hables si no te apetece, respeta tus deseos y apetencias sobre este tema.
  • Si lo vives como una pérdida, independientemente del tipo de aborto que sufras y de las semanas de gestación, respeta los sentimientos de esa pérdida y exprésalo; independientemente de lo que digan o crean los demás. 
  • Cada persona vive el duelo por aborto de forma diferente, si no lo vives igual que otras mujeres que conozcas no significa que no sea válida o correcta tu forma de vivirlo; es algo personal.
  • Cuídate, descansa, mímate; la recuperación física y emocional es importante.
  • Comparte con tu pareja (en caso de que la haya) tu malestar, tus preocupaciones, tus ideas; escucha a tu pareja también, respetando que tal vez no viváis igual el proceso de duelo.
  • Tal vez el día de la pérdida se convierta en un día significativo para ti, respétalo si es así, aunque quizá haya personas que no lo entiendan.
  • Recoloca a tu bebé espiritualmente en alguna parte, eso puede ayudarte a avanzar y a sentirte más tranquila.

No siempre podemos pasar un proceso de esta magnitud solas/os, y necesitamos una ayuda externa y objetiva. Si estás pasando por un proceso de duelo y sientes que no puedes hacerle frente, si te interfiere en tu día a día, si tu relación de pareja se ha visto afectada a raíz de este acontecimiento o han surgido miedos después de esta experiencia, puedes ponerte en contacto con nosotras http://www.psicologiasexologiamallorca.com/

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